El asesinato de líderes sociales no para en Colombia

01/23/2017 - 11:06

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Parece que el país,  incluyendo el gobierno y los  medios de información (Radio, Prensa, Televisión) no les importara lo que viene sucediendo con los líderes sociales, comunitarios y defensores de los Derechos Humanos en Colombia. 

En lo que va transcurrido del 2017  se han efectuado más de un crimen incluyendo el de Emilsen Manyoma, líder social en Buenaventura (Valle del Cauca), de la 'Organización Comunidades Construyendo Paz en los Territorios' (CONPAZ) y la de su esposo Javier José Rodallega; se dice que el asesino habría sido Marco Antonio Manyoma su propio hermano un disidente de la Farc.

En el 2016 se registraron más de 70 asesinatos incluyendo a líderes sociales y dirigentes de izquierda. Resulta ilógico que esto esté pasando cuando el país le sigue apostando a un proceso paz. ¿O será que la intención de estos grupos de extrema derecha y de izquierda  es perpetuar el crimen para nunca acabar? Esta barbarie empieza a darse en el periodo de 1946-1953, donde grupos armados con la complicidad de la policía, arremetió contra la población campesina de origen liberal.

Esa es la dura realidad que estamos soportando los cuidadnos de la Colombia alegre, carnavalesca, taurina y la más feliz del mundo, está embebida en  los sobornos de la constructora brasilera Odebrecht a: excongresista, empresarios y exministro del gobierno del señor Álvaro Uribe, dueño de los 59 predios que conforman 'El Ubérrimo' los cuales suman un total de 1.479 hectáreas.

Y qué decir del gobierno que dirige nuestro nobel de la paz Juan Manuel Santos, sabiendo su forma de actuar que se ha caracterizado por lo que eufemísticamente se ha denominado mermelada y que en el campo político se llaman cupos indicativos.  La constituyente del 91 le cambio la razón de ser a los auxilios parlamentarios ya que estos aportes  se  lo peleaban los caciques locales y políticos regionales para volverse ricos y ejercer todo el poder.

Otra puesta en escena  que se está viviendo  tiene que ver con las la lista de  precandidatos a la presidencia de 2018 y la consulta anticorrupción. La primera está relacionada con la lista de aspirantes,  y no dejan de sorprender porque todos quieren ser candidatos presidenciales. La encabezan Barrera, Cárdenas, Cristo, De la Calle, Duque, Fajardo, Galán Iragorri, Navarro, Ordoñez, Petro, Trujillo, Vargas, Zuluaga, y es cierto que faltan muchos meses para esta contienda, pero la campaña ya empezó. Sin saber cuántos de estos van a respetar los acuerdos de paz a sabiendas que el fantasma de la Farc, el que sembraba terror en el territorio colombiano entró en un cese de hostilidades y acordó no más secuestros, ni más siembra y producción de coca etc.

Ahora, también se habla de la corrupción como si esta no fuera  tan vieja  como la misma guerra que nos ha abrazado durante más de cincuenta años y nos sigue martirizando la vida cotidiana con tantos asesinatos de colombiano honestos y luchadores por construir una nación diferente.

No sé qué pensar de la propuesta de Claudia López. Es válida, es una salida electorera, se quiere hacer campaña con un tema que  puede combatirse desde las normas existentes en Colombia. La consulta dentro de sus puntos busca "limitar al máximo tres periodos el tiempo que los elegidos pueden permanecer en corporaciones de elección popular", sencillo, roban lo que tienen que robar durante esos tres periodos  para volverse ricos y poderosos  en el poder local, regional y nacional.

Lo cierto es, que la corrupción no se supera ni se cambia con reformas al interior del Congreso de la República, está más que comprobado. El Congreso ha sido corrupto y va a seguir siendo un punto de encuentro para la disputa de todo tipo de intereses. La corrupción siempre ha estado  incrustada en el seno de las instituciones tanto públicas como privadas y porque el establecimiento ha permitido este tipo de manejos. Además, estos mismos que se reparten el poder son los que manejan la rosca política, son los dueños de la prensa y  de la economía en todos los aspectos y sellan alianzas  con el capital transnacional.

Ni lo de Odebrecht, ni las campañas politiqueras para el 2018, ni la consulta anticorrupción, ni la Selección Colombia, ni la Top Model, ni la llegada de Vicky Dávila al emporio de Caracol, nos pueden hacer perder de vista  lo que está pasando en Colombia con nuestros dirigentes sociales, populares y defensores de Derechos Humanos; y que este gobierno incluyendo todo su aparataje informativos sean más honesto con este problema y visibilicen aún más esta problemática que empieza a ser preocupante en pueblos, caseríos, y en lugares apartados de Colombia donde todavía los paramilitares, el narcotráfico y fuerzas oscuras mandan y controlan esos territorios.

Los corruptos y la corrupción se derrotan tomando consciencia política y no votando por esas mismas élites del pasado y que siguen mandando en el país. Basta de Uribes, Vargas Lleras, Pastrana, Michelsen, López, Santos, Barcos, Galán, Iragorri, Ordoñez, Zuluaga, Ramírez etc.; porqué no pensar en otras alternativas políticas y conformar verdaderos nodos sociales que quieren un cambio verdadero.

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