Del crepúsculo al atardecer

08/29/2017 - 15:52

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Al igual que usted siento una debilidad por el placer, uno de ellos es caminar y más cuando es el crepúsculo al atardecer.

Sí, claro, me encanta comer, dormir y amar, eso es común para todos. La gracia es poder encontrar entre las actividades comunes, un alimento para el alma.  Tengo varias pero a medias, una es leer, pero debo admitir que entre el trabajo y las obligaciones académicas no leo siempre lo que me gusta, sino más bien lo que me toca. Me encanta ver fútbol, pero para que Millonarios gane es un milagro, entonces me voy a cine, ese plan es casi perfecto siempre y cuando se tenga algo en bolsillo. Así que la actividad que más me hace feliz sin peros, es caminar. Del trabajo a mi casa me demoro dos horas y media.

La conciencia de lo agradable que es caminar se la debo a que hace años en medio de un partido de fútbol, intentando dominar el balón. Me lesioné el tobillo. Fui a Compensar donde me pusieron una férula, era un domingo en la noche, estaba en pantaloneta y un taxista accedió a llevarme a mi casa por unas pocas monedas que tenía y todos los recorridos los hacia saltando. Como buen metalero mis pantalones eran ajustados y entubados, podía estar lesionado, pero seguía siendo rockero, así que con ayuda de mi madre me  ponía y me quitaba el jean.

El lunes en la tarde me fui a un sitio donde alquilaban las muletas, con mi sobre peso era muy difícil dominar la nueva forma de desplazamiento. Me demoraba casi ocho minutos por cuadra. En las noches cuando salía de clase tenía que escalar la calle 45 de la Avenida Caracas hasta la Carrera Séptima, aunque una buseta de la época tomaba la ruta de la calle 72, yo vivía en la 74, usualmente abordaba un bus ‘ejecutivo’ por la calle 80, pues una compañera que me gustaba tomaba esa ruta. Por lo alto del bus varios compañeros me acompañaban y me alzaban como un bulto de papas para poder subir el escalón, entre risas y vergüenzas me iba con ella, pero esos sentimientos los destrozaba el esfuerzo de pasar la calle 80 y caminar hasta la casa a donde llegaba muerto.

Fueron días largos, eternos. Ni mencionar lo difícil que era bañarse envuelto en plástico para que no se mojara el yeso. El día que me quitaron la férula, no podía sentir mi pierna, estaba dormida, sin fuerza, no la podía sostener, así que me tocó usar las muletas como bastón, pero el poder apoyar así sea poco lo recuerdo como uno de los mejores días de mi vida. Desde ese momento fui consciente de lo hermoso que es caminar.

Cuando entre a la emisora mi primer turno era en el precioso horario de 2:00 a.m. a 6:00 a.m y los fines de semana de 6:00 p.m a 6:00 a.m. dormía todo el día. Salía de mi casa muy tarde en la noche, la ciudad estaba desierta, el turno luego cambio a ser de 5:00 p.m. a media noche. Así duré casi 10 años, hasta que pasé a trabajar en la mañana. Eso hizo que caminar entre 5:00 p.m y 6:30 p.m. el crepúsculo al atardecer sea un placer mayúsculo para mí. Disfruto locamente la ciudad a esa hora.

El viernes anterior este placer fue mucho mayor debido a un plan increíble que desarrolló Bienestar Universitario de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, un recorrido fantasma por las calles de La Candelaria. Aunque no creo en energías, ni fantasmas, sí creo en la historia y en la necesidad de conocer nuestros mitos que han construido nuestra identidad por cientos de años. Sin duda de haber descrito el recorrido habría despertado mucho interés, no lo hice porque la nota sobre el mágico recorrido  ya la hizo Andrea. Leer: Las historias que habitan La Candelaria.

Qué placer que es caminar, más un viernes en la tarde que se transforma en noche, rodeado de estudiantes, de historias increíbles y la luna que nos alumbró el recorrido.

En un rincón: 1. Me pareció injusto la medalla de bronce de Caterine Ibargüen, mereció ganar por quinta vez consecutiva la Liga Diamante.

2. Infame el presupuesto para la ciencia en Colombia. La Colombia más educada es otra mentira de Juan Manuel Santos.

3. Cubrir los murales de la Candelaria fue terrible error de Enrique Peñalosa.

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Este es un espacio de opinión que trata diversas temáticas. Las expresiones de los autores  son responsabilidad exclusiva de estos; los espacios destinados a este fin por LAUD 90.4 FM ESTÉREO no reflejan la opinión o posición de la emisora.

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