Colombia y sus actos de corrupción

07/17/2017 - 09:51

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¿El país sí   está viviendo momentos críticos o son pareceres míos? La 'realidad' que muestra la televisión se queda a medio camino, de igual forma,  lo que intentan registrar ciertos periódicos. Y si no fuera por unos cuantos periodistas que ponen sobre la mesa la dura realidad por la que atravesamos, todo fuera color de rosa y estuviéramos en el país de Alicia.

Ningún ciudadano en Colombia se puede abstraer de todo esto. El caso del exfiscal Gustavo Moreno y sus ansias del dinero. Gustavo Villegas en Medellín, co-gobernando con bandas criminales. ¿Cuáles son los narcos y corruptos de peso que están presos, junto a funcionarios que les ayudaron a burlar la ley, a robar y a traficar? ¿Qué ha pasado con el sonado caso de Odebrecht? ¿Quién da razón sobre los dirigentes sociales y defensores de Derechos Humanos asesinados hasta el día de hoy?

¿Qué ha pasado con el ex-gobernador de Córdoba, Alfonso Lyons y sus compinches políticos, Noño Elías y Musa Besaile. ¿En que ha quedado el asesinato de Jairo Zapa? Por qué no se esclarece de una vez por todas, para saber que ilustres politiqueros del departamento son cómplices de este crimen.

Las ilustres señoras Bechara y compañía ya están gozando de la libertad. Eso de tener casa por cárcel es un eufemismo, es una burla a la justicia. Ser ratero, corrupto, deshonesto y robarse la plata de colombianos si paga en el país de las fiestas, carnavales y selecciones.

Para solo mencionar un solo hecho, en el 2016 fueron asesinados un total de 37 dirigentes ambientalistas y somos el segundo país después de Brasil, con un total de 49 dirigentes asesinados. Más que una razón para que la sociedad colombiana se preocupe con el oscuro panorama  que atraviesa el país, el que será visitado por su Santidad Francisco.

Y muchos optimista si creen que con el anuncio y llegada del Santo Padre, el país va a mejorar; todo lo contrario día tras día la situación sigue agravándose. Momentos críticos o ciertas instituciones del  Estado viven una crisis. Incluyendo los partidos políticos, los que en la actualidad no tienen horizontes ni rumbos definidos.

El problema de los cultivos ilícitos es y seguirá siendo un problema para el país, mientras que el territorio no cuente con una férrea disposición política para superar esas diferencias sociales que han marcado al país durante muchos años, principalmente la tenencia de la tierra. Así los  ministros y el propio presidente salga a decir que las siembras han bajado  en un alto índice,  Estados Unidos tiene otra lectura de la siembra que se hace de la hoja de coca en nuestro territorio y  para ellos sigue siendo prioridad número uno. Incluyendo al señor Trump.

¿Cómo ciudadano me pregunto qué hacen las entidades que controlan vigilan y aplican la justicia en este país? ¿Será que  cada una de ellas cuenta con su Show  en Circo Colombia?  Sale Contraloría y forma su algarabía, después la Procuraduría, le sigue la Corte Constitucional y en ese mismo orden la Corte Suprema, después el Consejo Electoral y  de allí en adelante, ministros, gobernadores, alcaldes, senadores, representantes y pare de contar.

Y como para que el circo no pierda vigencia, sale un abogado mediático a manifestar que al señor Maduro había que darle muerte, este mismo fue el que una vez dijo que la filosofía no tenía nada que ver con el derecho. ¿Qué resultados han dejado las investigaciones exhaustivas a los carteles  en Colombia? ¿Por qué tanto vencimiento de términos? No acuden a las audiencias y  se van para el exterior o se fugan y después ni se piden en extradición  y negocian sus penas por otro lado: el verdadero circo.

El país de los carteles: el cartel de la contratación, el cartel de la sangre, el cartel de la educación, el cartel de la papa, el cartel de los pañales y el papel higiénico, el cartel de Odebrecht, el cartel de la coca, el cartel de los alimentos de los niños, el cartel de las matriculas, el cartel de los reinados, el cartel de los jaladores de carros, el cartel de los policía del Bronx, el cartel del anillo, el cartel de la bolsa de valores, el cartel de las pirámides, el cartel de la salud y hasta el cartel de la cebolla.

En el Colombia  también funciona el cartel de la democracia, porque para ser elegido se debe contar con más de mil millones de pesos para poder participar de la 'democracia'. Aquí lo que vale es que el abogado logre el beneficio de casa por cárcel, a la que aspiran todos los corruptos del país, desde Bula hasta el señor Moreno.

Hasta aquí se puede medir si se quiere el grado de corrupción latente que existe entre la política y el Estado Colombiano. Con unos dirigentes que no han cambiado y que al contrario se han organizado de tal manera que sus actuaciones superan todo lo que fue el Proceso 8.000, un recuerdo nefasto para esta sociedad. Nada más ni nada menos que el dinero del narcotráfico controlando  a los partidos y eligiendo presidentes.

También se demuestra históricamente que los partidos y dirigentes que controlan el poder cohabitan, estimulan y patrocinan la corrupción en esta nación. ¿Quiénes están detrás de los chanchullos, desfalcos, sobornos, coimas, y el nepotismo burocrático, sino los mismos  que vienen controlando y sobornando esta democracia? ¿Qué ha pasado con la elección de alcaldes, senadores, gobernadores y representantes hasta el día de hoy? Y lo grave de todo esto es que la mayoría de ellos, consienten, y prohíjan la corrupción.

Esa relación de Estado y política es de vieja data, solo por mencionar un solo momento de la política, que nos da claros hechos de lo perversa que ha sido esa relación: el Frente Nacional, de allí que Rudolf Hommes, se llene de razón cuando plantea "El Estado ha sido privatizado por la clase política para usufructuarlo, no solamente por los politiqueros tradicionales, los caciques y barones electorales de las regiones, sino por nuevos, de supuesta inclinación socialista, cristiana o la que sea".

¿Qué Hacer? ante esta dura realidad, callarnos o divulgar con seriedad y responsabilidad periodística. O quedarnos solo escuchando a los mal llamados líderes de opinión. De allí que  Omar Rincón manifieste en su Columna 'El otro lado' que  "El periodismo no logra contar el mundo. Y es que perdió la realidad. La gran ruina que vive es que ha dejado de narrar la democracia, de hacer sentido de nuestra contemporaneidad, de contar las realidades de la gente común, de controlar al poder. Lo que resulta enervante es que los periodistas hayan renunciado tan cómodamente a su rol en la sociedad para pasar a ser mascotas de los dueños de los medios y los intereses políticos de sus amos".

¿Qué hacer? me pregunto y acudo a la intelectual argentina Isabel  Rauber, cuando plantea que "Es tiempo de crear, construir y transitar nuevos caminos".  Terminó diciendo que entre todos los colombianos podemos construir una unidad social que tenga más representación y validez que la tan cacareada 'unidad política e ideológica'.

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