Celebrar la muerte

02/03/2020 - 08:33

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Una tragedia, un hombre asesinó a otros tres por evitar que lo roben.

“Que me perdone Dios, pero me alegra la muerte de esos hampones” me dijo Laura. Ella reza todo el día, el rosario, la coronilla, rara vez falta a misa el domingo. Ella es una buena persona, de verdad lo es, pero es ignorante, lee muy poco, solo ve novela en RCN o Caracol, nunca debate, casi no ve noticias porque le parecen muy violentas y no quiere perder su tranquilidad, en este último habito siento lo mismo.

A Laura la respeto, pero lo que piensa no. En esta ocasión me dolió más de la cuenta porque estamos hablando de los mínimos en los que creí que todos debemos estar de acuerdo como es el derecho a la vida[i], el primer Derecho Fundamental en nuestra Constitución. El resto, lo podemos discutir, desconocer hasta intuir, pero la vida es sagrada y en eso ni siquiera estamos de acuerdo.

No pido cárcel para el asesino, no lo conozco, pero siento pena por él, no me puedo imaginar el horror que debe ser el disparar un arma, correr, esconderse, presentarse a las autoridades, el miedo de ir a la cárcel, el ser visto como héroe por la mayoría, el villano por otro sector, pensar que alguien quiere vengarse de él porque mató a un ser querido. Seguro vive un infierno.

A quién le contaría lo que hizo. -Mamá, estoy bien. Pero, maté a tres tipos.

¿Si solo se hubiera dejado robar, no era mejor?, pero ¿si le encuentran el arma los asaltantes, con esa misma lo asesinan podríamos deducir, mi vida o la de ellos? Nada, cambia esta maldita realidad. Pero, si es necesario transformar nuestros puntos de vista. No podemos, no debemos celebrar la muerte. Es ciego no ver la tragedia que vive la ciudad ante este caso.

No tenemos pena de muerte. Sí, matan líderes sociales a diario, mueran de hambre niños, o por un celular o una bicicleta cualquiera puede perder la vida y eso nos importa poco. Porque ante la poca reflexión creemos que con muerte todo se arregla.

De celebrar la muerte, la guerrilla se transformó y por eso principalmente por eso fue odiada por el país, los paramilitares igualmente implementaron el terror y las bandas delincuenciales imponen así la ley del más fuerte. Solo lo peor de una sociedad aplaude la muerte.

Esta infame celebración de la muerte es resultado de lo frágil que somos ante los medios de comunicación que nos veden miedo, que quieren que renunciemos a la libertad con tal de sentirnos seguros, más cámaras, más armas, gas pimienta, cuchillos, bates y demás elementos que nos den una seguridad ficticia que viene en mayor medida del miedo inducido. Somos tan frágiles que salimos con el pijama y el palo de escoba a defender el conjunto que está rodeado de rejas, ladrillos y hasta de una red de corriente. Hasta turnos se hicieron como si se tratara del servicio militar. Más manipulables, imposible.

Debemos exigir resultados a las autoridades, nos tienen que garantizar la seguridad, no podemos subir un puente peatonal con miedo, la Policía debe desarticular las bandas organizadas, lo hicieron cuando la víctima fue un miembro de la Embajada de los Estados Unidos, entonces esperemos la misma celeridad ante cualquier caso de un ciudadano nacional.  Además, se debe prohibir las armas sin importar el salvo conducto. La muerte no es tema de buenos o malos, nunca se debe celebrar la muerte porque acabaremos con los ladrones, pero solo quedaran asesinos.  

 


[i] El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte.

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Este es un espacio de opinión que trata diversas temáticas. Las expresiones de los autores  son responsabilidad exclusiva de estos; los espacios destinados a este fin por LAUD 90.4 FM ESTÉREO no reflejan la opinión o posición de la emisora.

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De acuerdo con el columnista Andrés Vallejo Comentario de 'Anónimo'

Buenas tardes:Leo con grata sorpresa esta opinión valiente y acertada. Digo "valiente" porque tristemente he visto la abundancia de comentarios aplaudiendo el asesinato de los asaltantes. Así de poco nos importa la vida. Estamos empezando a creer que debemos tomarnos el poder y la justicia por nuestra cuenta o que hay vidas que valen menos que otras. Sí, es verdad que aquellos asaltantes llevaban un largo prontuario criminal y bajo gran impunidad, pero es deber del Estado garantizar la seguridad de los ciudadanos atendiendo los problemas de inequidad desde la raíz. Esto, de la mano con más presencia policial en sitios que suelen ser foco de asaltantes como lo son los puentes peatonales. Pero la inversión en "seguridad" no resuelve el origen de estas problemáticas. Triste es ver a la señora alcaldesa reivindicar la actuación del médico como defensa propia, mucho antes de que la investigación propia del caso sea llevada a cabo. Por otro lado, se le abona al señor médico el hecho de entregarse a las autoridades. De resto, no comparto de ninguna manera que se le llame héroe y que aplaudamos el uso de la violencia como respuesta a la violencia, el ojo por ojo...Gracias.