Córdoba, un departamento signado por la politiquería y la corrupción

07/31/2017 - 10:58

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La Revista Semana en su edición número 1837, presentó en su portada a los presidentes de América latina y Centroamérica que han sido tocados por el soborno y la corrupción. Tituló de la siguiente manera  'Todos Untados'. Como si el que está gobernando a Colombia, por no dejar, no gobernará con dirigentes y políticos corruptos, incluyendo a ciertos representantes que administran la justicia. 

Un sesgo informativo, una manera de manipular al lector haciéndole creer  que los únicos corruptos son los que aparecen allí, sin mirar lo nuestro y lo que nos rodea hoy en día.

Si se hiciera esa misma portada con los corruptos del país creo que la portada no alcanzaría. Tendría que sortearse a ver quién iría en la parte superior y en la inferior de la misma. Voy a empezar por citar unos cuantos, Gustavo Moreno, Alejandro Lyons, las campañas presidenciales de Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga, Luis Fernando Andrade, “El Ñoño” Elías, Andrés Felipe Arias, Carlos Albornoz Guerrero, Tomás Jaramillo, Hermanos Moreno Rojas, Carlos Palacino, Luis Bedoya, Otto Bula, Rodrigo Aldana, ex-alcaldes, ex-secretarios de gobierno y con los carteles de la corrupción, hay suficiente material para hacer más de una portada.

La misma revista en su sección Nación, pagina 34 (Polémica),  hizo referencia a 'El Gran Robo de Córdoba' en el cual narra lo que han sido los políticos en el departamento de Córdoba  durante las últimas décadas, y de las familias que han usufructuado la burocracia. Estas mismas se han sabido repartir el poder y esa misma 'política' ha sido más que una aliada con un estado y una justicia que no mira el descalabro que se ha vivido en ese territorio desde el siglo pasado.

 Igualmente el artículo en mención habla de unos terratenientes y caciques regionales que transfirieron su poder local y regional a sus ahijados, sobrinos, hermanos o familiares para que siguieran manejando el control político de Córdoba. Indica que por la  década de los años 60 y 70 la política y la justicia no eran tan corruptas, pero si se manejaba la burocracia, la influencia polítiquera, el recomendado, el padrinazgo político para nombrar a un coterráneo, a un familiar o a un recomendado, sí existían esos lazos de poder. Allí se recuerda a Germán Bula Hoyos, Miguel Escobar Méndez, Edmundo López Gómez y Amaury García.

Para citar solo un ejemplo de estas élites  me remito al libro de Iván Cepeda, 'A las Puertas del Ubérrimo', cuando indica  "el departamento de Córdoba tuvo nueve gobernadores en cuatro años. Esta inestabilidad administrativa se inició con el liberal Libardo José López Cabrales, hermano del ex-senador de la República Juan Manuel López Cabrales, y sobrino del ex gobernador y ex alcalde de Montería, Jesús María López Cabrales. En octubre del 2005, el Consejo de Estado anuló la elección de Libardo López, al considerar que estaba inhabilitado para asumir el cargo". Toda esta saga va a tener  un hilo conductor, el político Edmundo López Gómez.

Este mismo personaje también es citado por el investigador y profesor universitario, Mauricio Romero, en su texto 'Paramilitares y autodefensas 1982-2003': "para las elecciones de marzo de 1990, el Frente Popular decide establecer alianzas con Jesús María López, hermano del ex senador liberal Edmundo López Cabrales y candidato a la Alcaldía de Montería por el Partido Liberal. Acusado de colaboración con los grupos paramilitares y político controvertido, López podía ofrecer algún tipo de protección frente a los atentados y desapariciones" (Villarraga y Plazas, 1995).

Así ha sido la historia política en este departamento que no termina de salir de esa hecatombe. También convertido en el paradero y descansadero de una clase política que vio que en ese inmenso latifundio podía hacer y deshacer en todos los aspectos.

Los que llegaron han comprado fincas, han despojado, se han apropiado de los Distritos de Riego. Armaron y montaron ejércitos privados con la complacencia de una clase terrateniente  que no solo pensaban en controlar el poder, sino acabar  con todos aquellos dirigentes que luchaban por unas reivindicaciones sociales dignas para el departamento.

Ellos cedieron su poder y caudal electoral a una generación que se pensó iban ser diestro en la política, en presentar  proyectos de ley para beneficiar a los más necesitados, discursos, participación en los debates del Congreso, ilustrados en la política, democracia, y tener una verdadera gestión pública que el ciudadano del común reconociera y aplaudiera si se quiere, pero no fue así.

Esa generación de noveles políticos, que se movió a finales de la década de los 80 y los 90 pasó a engrosar la fila de la politiquería. La mayor parte de ellos salieron untados, expulsados, inhabilitados y encarcelados por el famosos proceso 8.000, el mismo que Samper no vio, el que pasó a las espaldas del presidente Bojote, el mismo del elefante.

Allí estaban a la diestra del 'Cartel de Cali', los senadores José Francisco Jattín, Jorge Ramón Elías Nader, y el representante Jaime Lara Arjona, todos sufrieron la 'muerte' política.

La entrada del siglo XXI se estrena en Colombia con una nueva constitución pero las mañas políticas no cambiaron. Se van a vivir ocho años de persecución con el pacificador Uribe (2002- 2006 y 2006 y 2010): a la Corte Suprema de Justicia, periodistas, magistrados, organizaciones sociales, aparecieron los ´falsos positivos', desaparición forzadas, todo aquel que no comulgara con la mano fuerte del patriarca era declarado objetivo militar, se atacó abiertamente a la oposición.

 Desde esos momentos se empezó a trabajar la calumnia, las mentiras y contó con unos medios de información que siempre estuvieron presto a respaldar y apoyar 'La Seguridad Democrática'.

En el 2010 fueron convocados senadores y representantes a Santa Fe de Ralito, en el departamento de Córdoba, para crear un proyecto político que refundara la patria. Allí, acudieron muchos dignatarios que fueron sancionados por admirar, simpatizar y respaldar con su firma el citado documento. Salieron mal librados y sancionados por cohonestar con la parapolítica y por haberse beneficiado del respaldo paramilitar, Eleonora Pineda, Zulema Jattín, Miguel de la Espriella, Julio Manzur, Reginaldo Montes, Mario Salomón Nader, Juan Manuel López Cabrales, etc.

Sin temor a equivocarnos esa situación la vive el departamento desde tiempos remotos. Por eso la llegada de Vicente Adamo, dirigente obrero, de origen italiano, a estas tierras cordobesas, sirvió para darles luces  a unos pobladores con el fin de  que  se organizaran y reclamaran sus derechos.

En esa misma línea también apareció Juan Julia Guzmán, otra líder social que supo imprimir esos ideales y dar la pelea no solo por la reivindicación de la tierra sino por todos aquellos oficios que eran mal pagos, como el  caso de las lavadoras y planchadoras en  Montería. 

Por esos mismos tiempos apareció, Manuel Hernández (El Boche), reivindicado por Orlando Fals Borda, David Sánchez Juliao y  Máximo Jiménez, por la lucha que libró por la tenencia de la tierra. Fue asesinado y nunca se supo quiénes fueron los autores intelectuales. Uno de los primeros dirigentes sociales asesinatos en Córdoba.

El ir y devenir en Córdoba siempre ha estado precedido de la politiquería, élites que controlan el poder: paramilitarismo, mafias, carteles, terratenientes, despojadores y de una nueva clase política que ha transitado por todas las alianzas perversas para gobernar y robarse el erario público. Y no sólo Córdoba, sino hay que ver lo que pasa en Sucre, Bolívar, Atlántico, Cesar, Magdalena, y la histórica Guajira.

Hasta el día de hoy no se sabe de los autores intelectuales del crimen de Jairo Zapa. Desde aquí clamamos para que este vil asesinato no quede en la impunidad. Ojalá la justicia, en este caso no se deje sobornar.

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