Amo tanto a Millonarios que hoy lo odio

05/07/2018 - 04:50

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Eliminados sí pero no así. Sí, usemos la infamia de los enemigos de la paz para matizar la tristeza de la temprana eliminación de los azules.

Antes de la derrota ante Santa Fe pensé que pasara lo que pasara lo ideal era que Millonarios ganara el encuentro y al final decir: hizo lo que tenía que hacer y no se dio. Un par de horas después de la eliminación está claro que el equipo no hizo nada de lo que tenía que hacer en el partido final, quedó eliminado con toda justicia.

No sé qué me molesta más de la eliminación si la falta de fútbol o la falta de inteligencia. De las ganas y el estado físico, mejor ni hablar. Está claro que cuando se juega un clásico se debe dar todo, el León lo hizo, su falencia fue la falta de gol. Con solo uno le alcanzó para dejar por fuera a su rival por antonomasia.  Por su parte, el equipo eliminado dio la sensación de que nunca supo que era lo que estaba en juego, raro en un equipo que daba la sensación de que no solo le gustaba ganar sino, que odiaba perder, pero en este juego se vio desconocido, ajeno, sin gracia, pero sobre todo sin ideas.

Una pregunta frecuente en el fútbol es qué tan importante es un entrenador, aunque la respuesta a priori es que sí, a posteriori podemos decir que el entrenador no pude hacer goles, es decir siempre será importante un gran entrenador, pero lo es más tener buenos jugadores y aún más cuando ellos leen el partido e interpretan que es lo qué deben hacer en el juego. A qué velocidad jugar, en qué momento atacar o defender, engañar al rival mientras esperan un centro rematar al arco, por ejemplo. Nada de eso tuvo El Embajador, se tiraban al piso en cada pelota quieta en una muestra de debilidad y de tontería difícil de entender. Mientras su rival empujaba y desesperaba torpemente, los actuales campeones le seguían la corriente cuando lo que tenían que hacer era tener calor en corazón y frío en el cerebro. Ellos hicieron lo contrario.

A un gol, parece poco, pero en el fútbol esa es la gran diferencia entre hacer bien las cosas o no. Evidentemente Millonarios no hizo nada bien ante Santa Fe y aunque la venganza en la vida diaria es veneno que afecta la mente del ser humano, en el fútbol en ocasiones es un combustible que eleva el nivel de los jugadores, claro que la victoria fue pírrica, pero el ganador era consciente que aunque ganaba poco, una derrota era absolutamente fatal. Tan solo se sacaron el clavo de una herida que sigue sangrando.

Fatal la derrota para Millonarios, pero el reto sigue y le queda un chance, la Copa Libertadores, un reto mucho más complejo que la Liga. Esperemos que en ese campeonato,  más allá del resultado, vuelva este equipo a enamorar por su juego e inteligencia así quedemos una vez más por fuera del máximo campeonato del continente.    

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