¿Se justifica morir por el exceso de trabajo?

10/30/2017 - 07:31

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La muerte puede tener mil interpretaciones y un sinnúmero de definiciones. Hasta la filosofía cuenta con unas aproximaciones teóricas sobre la muerte para darle una mejor interpretación al final de la vida. También se sabe que al nacer el ser humano establece su primera lucha contra la muerte, cuando él bebe lucha con el cordón umbilical para no  morir asfixiado.

Y hasta podíamos identificarnos con la definición que tenía el juglar Enrique Díaz, él manifestaba "que la muerte  es cuando uno no come más arroz' y  tenía razón el príncipe de 'María la Baja'. El ser humano deja de respirar y solo espera que le den  cristiana sepultura.

Las religiones, sectas, movimientos ortodoxos y fundamentalistas creen que cuando uno se muere parte al más allá a disfrutar del paraíso y que en el cielo va a tener un mejor disfrute que el que tuvo en la vida terrenal. A todos nos da miedo morir, la mayor parte de nosotros le tenemos miedo a ese punto final de la vida. No queremos morir y no  reconocemos que  también hacemos parte de esa danza de la muerte.

No las pintan de varias maneras: un esqueleto, una figura que danza con un garfio, un espanto que nos visita y nos toca. Voces que nos llaman o pájaros que revolotean y suben al techo de las casas para anunciarnos que está próxima lucifer y que viene a visitarnos. O más sencillo, la muerte también se viste de mujer para atraernos y darnos la puñalada final. Ahora la tradición y la memoria de nuestros pueblos tienen mil maneras de acercarnos a la muerte con sus narraciones.

La angustia, el estrés, las deudas, un desamor, una traición, el matoneo ha llevado a quitarse la vida a más de una persona, no solo en Colombia, sino en otras partes del mundo. Se debe ser consciente y estar lleno de razón para quitarse la vida o es una toma de consciencia que puede durar un buen tiempo de reflexión y poco de acción para tomar la susodicha determinación. O como dicen los psicólogos, que para llegar a esta decisión el sujeto debe pasar  por tres etapas: Ideación- rasgo y conducta.

¿Por qué he querido hacer alusión a la muerte? simplemente porque leí en la ‘Revista Semana’, número 1850, en la sección de salud, 'Trabajar hasta morir...' y me llamó la situación que el 20% de los trabajadores japoneses están en riesgo de padecer la 'muerte por exceso de trabajo'.

De hecho los términos que utiliza el capital transnacional en su jerga para descrestar a todos esos reproductores del discurso neoliberal, no es gratuito: productividad, gestión de calidad, pertenencia, reingeniería, y muchas otras palabras que acompañadas con la nueva tecnología hace que los trabajadores del siglo XXI, soporten todo tipo de presión, exclusión, y sometimiento laboral.

Podría causar extrañeza lo que está pasando en ese país de oriente. Pero la lógica empresarial y capitalista, es 'lograr más por menos y aprovechar de la mejor manera los recursos humanos de las compañías'. Este capitalismo es deshumanizado, no tiene corazón ni sentimientos y quiere aprovechar al máximo toda esa fuerza laboral de los trabajadores. Más trabajo, más rentabilidad, más producción y más ganancia a costa de lo que sea, así sea la muerte súbita, de cada uno de los que participan en ese proceso de producción.

Cuando se pierde el potencial en  los trabajadores aparece el bajo rendimiento, el cansancio, la falta de ganas y el exceso de trabajo y la presión terminan modificando el comportamiento de los que participan en este proceso de creación y de la mal llamada productividad.

De allí que uno de los apartes del informe de la 'Revista Semana' indique que 'trabajar más horas no lo hace más productivo y según la 'Harvard Business Review, los jefes no logran diferenciar realmente el trabajo de quienes dedican más de 80 horas a la semana y el de quienes manejan horarios más amigables. ¿La razón? La gente agotada física y mentalmente toma malas decisiones y además produce tensiones innecesarias con sus compañeros de oficina y grupos de trabajo. Esto se debe a que el estrés  genera problemas de sueño, agotamiento, depresión, diabetes, y alcoholismo. También afecta los niveles de tolerancia y empatía al provocar ficciones'.

Los infartos, derrames cerebrales y suicidios son los casos más frecuentes en el Japón y el gobierno japonés, advirtió en el 2016, que uno de cada cinco empleados, corría el riesgo de morir por 'Karoshi' (muerte por exceso de trabajo). Esta población laboral trabaja entre 80 y 100 horas extras al mes. En la misma Revista Semana se indica a través del 'Estudio Nacional de Salud Mental que el 40% de la población laboral en Colombia ha sufrido o sufre algún trastorno psiquiátrico o psicológico por cuenta de la falta de descanso y la presión laboral'.

¿Por qué morir por el trabajo? Cuando éste es nada menos y nada más que el acto de disfrutar de lo que se está haciendo; y todavía este acto se complejiza, cuando el filósofo Fernando Savater plantea que "se olvida muy frecuentemente que el trabajo no sólo es un medio de ganarse el sustento o de pura producción sino que es, además, un medio de integración social. Cuando pierde esta última dimensión, como parece ocurrir hoy, quizás sea oportuno pensar en otras vías de integración social desligada de las prestaciones laborales".

Hoy no debieran suicidarse los trabajadores en Japón, en Colombia o en otras ciudades del mundo por exceso de trabajo y debiera ser más que todo ese disfrute colectivo por lo que se hace y produce. Pero las compañías transnacionales que manejan esa producción en red y que son el nervio del sistema capitalista neoliberal no lo miran de esta manera, todo lo contrario, cada día que pasa lo que hacen es deshumanizar el trabajo.

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