¿Qué pasó en Colombia con los Objetivos del Milenio?

04/02/2018 - 04:39

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Que me acuerde siempre se ha hablado de la pobreza en Colombia y en muchos países del mundo. En los foros, seminarios económicos y sociales ha sido una preocupación constante y se acordó en la 'Cumbre del Milenio de la Naciones Unidas', sino eliminarla, al menos rebajar la tasa de pobreza a la mitad entre los años de 1990 y 2015.

Se pensó por esos momentos que la única región que podía cumplir con ese propósito sería el Sureste Asiático y que los países periféricos o en vía de desarrollo no tendrían el suficiente musculo político para cumplir con este anhelo humanitario. La reducción o la 'eliminación de la pobreza' no se pueden materializar solo con el crecimiento económico como lo pensó la visión ideológica del pensamiento único.

El compromiso del Milenio fue una salida populista para esos momentos o puede asumirse como una apuesta retórica para el desarrollo de esa década. De allí, que uno se pregunte dónde quedaron los cumplimientos de esas metas que se establecieron desde 1978 en la 'Conferencia sobre Salud Primaria en Alma Ata', 'Cumbre Mundial de la Infancia' en 1990, la 'Cumbre de la Tierra' en 1992 y la 'Cumbre del Milenio' en 2001 y que pasó con lo acordado en la 'Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo' en el 2002.

De estas cumbres y miradas me surge la pregunta ¿Colombia si cumplió con estos Objetivos del Milenio y que presidentes estuvieron de la mano con este compromiso universal? Se informó y se visibilizó esta tarea que no solo era para acrecentar la demagogia y el populismo de los mandatarios de esta región sino que era un llamado para erradicar la pobreza que golpeaba y sigue arremetiendo a esa misma población que continua viviendo con un dólar diario y hasta menos. 

¿Qué papel cumplieron los medios de información de este país con la difusión, socialización de estos objetivos? Alguien se acuerda de las campañas que se realizaron para brindar información y garantías a la población colombiana para esta se empoderara de estos objetivos.

Los objetivos que se establecieron con sus respectivas metas, fueron:

1- Erradicar la extrema pobreza y el hambre

2- Lograr la enseñanza primaria universal

3- Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer

4- Reducir la mortalidad infantil

5- Mejorar la salud materna

6- Combatir el VIH-SIDA, el paludismo y otras enfermedades

7- Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente

8- Fomentar una asociación global para el desarrollo (Naciones Unidas, 2000). 

¿Qué más se podía pedir? Unos objetivos que tejían en su contenido toda una obra humanitaria para una población que no podía aspirar a tener un estilo y calidad de vida, y donde los dignatarios de las diferentes regiones tenían que trazarse ese compromiso público y político de poder bajarle un digito a cada una de estas necesidades. 

Qué bueno sería que en esta campaña los líderes que aspiran a la presidencia de la república en nuestro país hablaran sobre estos objetivos y que balance le quedó al país de esta cruzada bien intencionada pero que en muchos lugares del mundo no se cumplió ni dio los frutos esperados. No solo los niños de África mueren de inanición sino que Colombia es un territorio donde los niños también mueren de hambre y por falta de atención médica.

En una gran conclusión que nos presenta Ximena de la Barra en un texto, Titulado '¿Quién debe y quién paga? La deuda Acumulada por el Neoliberalismo', nos plantea  "En el sistema capitalista neoliberal todos deben, pero los que más deben son los que menos pagan, no se les hace el seguimiento ni se les cobra. Los que realmente pagan son los niños, los  afrodescendiente, y los indígenas. Ganan las transnacionales, la banca y los fabricantes de armas.

Para que América Latina pueda cumplir; para que los países puedan hacer efectivas las estrategias y las políticas públicas  adecuadas, y que las buena prácticas puedan rendir sus frutos; para que sea posible la esperanza; para que no hayan ganadores ni perdedores; para que no hayan deudores ni acreedores, lo que hace falta es un cambio de valores, un orden internacional más justo, una democracia global y nacional verdadera, y un cambio radical en el modelo de desarrollo".

Sin lugar a dudas: todos estos países esperaron y seguimos esperando este viraje, esta crisis, esta mutación. Ya se experimentó con gobiernos de centro, de izquierda, de derecha y frentes amplios y han quedado algunas enseñanzas de las equivocaciones cometidas. Unos regulares, otros buenos, malos y perversos

El domino político en América Latina, cambió en mucho de nuestros países. El único  que no le apostó y no le sigue apostando somos nosotros en Colombia, y le seguimos creyendo a ese neoliberalismo derechista y guerrero que quiere gobernar y recuperar el poder en esta región. 

Ojalá, en esta ocasión podamos girar para otro lado y acabar con esa hegemonía partidista que se han enquistado en el manejo político del país. Y que el próximo milenio al menos podamos contar con muchos más objetivos resueltos y Colombia con una democracia contada y narrada por la gran mayoría.

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