¿Qué lectura podemos hacer de la entrega de las armas por parte de la FARC?

07/02/2017 - 16:41

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El pasado 27 de junio del 2017 se llevó a cabo la entrega  final de las armas por parte de la Farc  (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), en Mesetas (Metas)  y muchos colombianos consideraron que era un día histórico para el país. 

Habían quedado atrás más de 50 años de lucha fratricida entre hermanos y el país empezaba a vivir una disputa ya no con las armas, sino a través de la palabra y la confrontación ideológica con propuestas y programas políticos.

Pero también empezó a sentirse otras opiniones que decían que esa entrega era incompleta, que faltaban más armas y qué se preguntan dónde están las caletas; cuál es la información de los niños reclutados por la insurgencia, porque sigue siendo un tema inconcluso  para la población colombiana; además aseguran que esta agrupación sigue siendo un cartel de la droga.

Otras inquietudes son: van a reparar a las víctimas, la plata la tienen en paraísos fiscales,  la JEP  (La Jurisdicción Especial para la Paz) es un manto de impunidad y ninguno de los comandantes pagaría por sus delitos. Por lo menos los paramilitares sí fueron extraditados a los Estados Unidos. 

Un sinnúmero de interrogantes que no dejan de perturbar a la población colombiana. Y donde los medios de información del país se siguen prestando para hacerle eco a los enemigos del proceso y a la voz cantante de una ultra-derecha, enquistada en un partido, que distorsionó y minimizó el desarme total de la FARC.

Y organizaciones de ganaderos, arroceros, palmeros, industriales y banqueros  no conciben que este proceso se haya llevado con mayor celeridad que el mismo proceso de paz realizado en Irlanda.

Como no recordar el fracaso del Caguan que tuvo como protagonista al 'opositor' Andrés Pastrana, que llegó a firmar un agenda con 100 puntos con el grupo insurgente y no se cumplió ninguno de ellos. Pero si sirvió de plataforma política al ultra-derechista de Álvaro Uribe, quien con su corazón firme metió al país en una verdadera hecatombe: desde las chuzadas, entrega de la soberanía del país, enquistó la corrupción y los falsos positivos, como para enunciar unos cuantos.

Esa habilidad y talento político admirada por unos cuantos acólitos del periodismo es nada menos ni nada más, que una puesta a la estrategia de mentir, engañar, desinformar, perseguir e inventarse un lenguaje de 'Guerra Fría' que hace rato que pasó a los anales de la historia.

Pero en el país existen unas audiencias que vitorean este discurso; él es un 'maestro' de la post-verdad y simulador mañoso, embaucador de sectores incrustados en la clase alta, media y estratos populares, acompañados de católicos, grupos cristianos y sectores de la población que todavía le apuestan a la guerra, violencia y poder.

Existe una diferencia entre la postura de ciertos sectores de la sociedad colombiana, con la que ha tomado la comunidad internacional. Acabar con el conflicto en Colombia representa para la ONU y el  mundo un aporte para la paz y se va a convertir en un referente para las próximas negociaciones que se vayan hacer en cualquier punto del globo terráqueo.

De igual forma, esta dejación de armas tiene una significación para el país,  que va desde la  inversión, el turismo, la educación, el desarrollo y busca que la democracia cuente con una mayor participación de las comunidades marginadas.

De cierto, que esta entrega de armas no garantiza la paz total. Sería mentirnos con la historia, así como podemos avanzar, también puede convertirse en un retroceso y que lo acordado sufra un traspiés, Incluyendo la próxima elección de presidente, muchos le apuestan a volver 'trizas el proceso'. A ¿quién elegir?, es una pregunta que todavía no está resuelta y muchos empezaron apostarle al transfuguismo. El partido del presidente está sin faro, no tiene norte, quedó sin brújula.

Muchos de sus aliados, buscan respiradero en otros partidos, no importa si traiciona sus principios ideológicos, eso no importa, ellos no tienen ni conocen la ética, hacer mayoría para respirar en la mermelada y taparse entre ellos, es la mayor apuesta.

No hay un solo partido en este país que no esté tocado por los avales a paramilitares, con integrantes corruptos, que recomienden a magistrados, que se lucran con el soborno de gobernadores, alcaldes, senadores y representantes corruptos: traficantes del erario público.

Este gobierno neo-liberal que tiene como presidente a quien fuera Ministro de Defensa, del hacendado -caballista,  pierde  en las encuestas, con un 24 por ciento. A pesar de que en su gestión el Secretariado de las Farc, perdió a Raúl Reyes (2008), Iván Ríos (2008), El 'Mono Jojoy' (2010) y Alfonso Cano (2011) no le ha servido para aumentar en las encuestas y le ha tocado pagar un costo político por esta negociación y bien caro que le está saliendo.

Su más duro golpe fue la pérdida del plebiscito, donde la extrema se impuso con la mentira y los actos infames que realizaron por todos los medios de información y unos sectores desesperanzados veían que el esfuerzo por acabar la violencia se perdía. Esa misma estrategia es la quieren utilizar esos mismos sectores para tomarse el poder y acabar con lo acordado en la Habana y Colombia.

Una apuesta, un logro que se sintió en muchos partes del país y más allá de nuestras fronteras y solo se espera que se siga consolidando. Y que lo que falta por construir sea obra de todo el pueblo Colombiano, ya estamos en esa galería de haber superado más de cincuenta años de muerte, desplazamientos y masacres.

Aunque ese rasgo de maldad y muerte se sigue sembrando en muchas partes de nuestro territorio. El ejemplo concreto: la muerte de dos sindicalistas en el Valle del Cauca, uno del sector educativo y el otro perteneciente al sindicato agrario.

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