¿Qué es la Radio Comunitaria? / Segunda Parte

03/26/2015 - 13:43

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De todos los medios de comunicación presentes en esta época de cibernética y tecnología que influyen enormemente en la vida del ser humano; es innegable la radio, pese a la constante evolución de los mismos, no ha sido relegada ni descontinuada por las características que la hacen única, de fácil acceso y muy versátil. Los seres humanos tienen una relación particular con la radio. 

La radio podía reunir a su alrededor  a la familia, para que ésta escuchara su cotidianidad, el devenir de todos y cada uno. Sólo pocos se percataron de esta potestad y la utilizaron para beneficio de la ideología de una sociedad de consumo. El control de los medios en Colombia se encuentra entrelazados con los intereses económicos y políticos de la clase dominante hace más de una década; por eso hablar de independencia y de ética de los mismos es casi imposible. El desarrollo de la radio comercial, copa la mayor parte del dial en el territorio nacional y más allá de nuestras fronteras. 

La comunicación participativa, la radio comunitaria y la acción comunitaria, pueden considerarse como un fuerte en nuestra región; en cuanto estos inicios  se gestaron en Colombia y en Bolivia. La comunicación en América Latina es el eje articulador de las organizaciones sociales, de los espacios de participación, es el gran escenario de las demandas, búsquedas, sentires,  anhelos de los diferentes grupos humanos. La comunicación en esta región es el reconocimiento de los grupos sociales como sujetos de la historia y de la construcción de una sociedad más equitativa, justa y democrática. 

En América Latina, las diversas experiencias de radio comunitaria reflejan el verdadero sentido de convivencia, de una “común-unión”, auténtica que reivindica la naturaleza social  de los seres humanos. 

El alcance da la apertura y el crecimiento con los otros se vivencia en la comunicación y acción participativa, bases de una sociedad progresista, incluyente, diversificada, pluriétnica y tiene su éxito no en el impacto cualitativo de audiencias, estructura y recursos; sino en la identificación, transmisión y defensa de identidades locales y resolución de conflictos en su entorno y cualificación de su cotidianidad.

De acuerdo a Dagron Gumucio:“La comunicación participativa no puede ser fácilmente definida porque no puede considerarse un modelo unificado re-comunicación. El entusiasmo por las etiquetas y por las definiciones sintéticas sólo podría contribuir a congelar un movimiento de la comunicación que todavía está tomando forma y que es más valioso precisamente por su diversidad y su desenvoltura. La palabra “participación” es caleidoscópica; cambia de color y de forma según la voluntad de las  manos que la sostienen. Las experiencias de la comunicación participativa para el cambio social son tan diversas como los ámbitos culturales y geográficos donde se desarrolla” . 

La narrativa de la radio es un conjunto sistémico de reglas y criterios para el análisis teórico y descriptivo del modo de contar en este moderno medio re-comunicación y que en la actualidad se encuentra sometido a un intenso proceso de transformación y evolución de sus elementos esenciales: Dentro de este marco ha de considerarse que la narrativa radial en nuestra nación ha respondido a una cultura hegemónica, predecible y consumista. 

Habría que recalcar también la influencia de los medios de comunicación masiva sobre las personas, modificando sus modelos de vida, costumbres, hábitos de consumo y moldeando sus opiniones. Hoy en día, son una herramienta persuasiva que nos permite el mantenernos en contacto con cualquier parte del mundo sin importar el idioma y la distancia. 

William Ospina lo mira desde la visión de las industrias culturales, cuando afirma: “los medios masivos contribuyen a perpetuar la cultura hegemónica  y el poder que se sustenta en ella, mientras que los medios alternativos promueven la diversidad cultural y son la base de la democracia participativa”. 

Vivimos en un mundo en el que la realidad ha sido institucionalizada por las grandes empresas y legitimada de acuerdo  a la óptica de los medios masivos. Los medios masivos, verdaderos latifundios mediáticos, reproducen representaciones sociales que tienden a perpetuar las distorsiones de la cultura.

Con todo lo anterior, cabe resaltar la misión cultural y comunitaria que ejercen algunas emisoras locales. Pareciera que no tuvieran mucho impacto, pero es precisamente en su función social donde radica el éxito de su acción. 

El mismo profesor Gumucio sigue afirmando:“Los medios llamados comunitarios, alternativos, alterativos, participativos, ciudadanos, horizontales, populares y muchas otras denominaciones, cumplen una función fundamental en el fortalecimiento  de la identidad y la cultura. Sus objetivos suelen ser específicos y variado, desde ofrecer información para responder a las necesidades de los miembros de la comunidad, hasta abrir espacios de participación, para fortalecer las voces de los sectores más débiles. En otras palabras, la programación y la generación de contenidos locales propios son el reflejo de la plataforma comunicacional. El tema de la propiedad y del control del medio es crucial, pero más lo es la apropiación del proceso comunicativo y no solamente en relación a la propiedad de los equipos o propiedad legal de la frecuencia. Si bien la propiedad de la infraestructura puede ser determinante, no basta para calificar a un medio de participación ciudadana como comunitario”.  

De esta circunstancia nace el hecho de que la radio comunitaria  tiene en nuestro país una existencia asegurada; pero requiere de reconocimiento, apoyo y fortalecimiento en su proceso. De vital importancia es que exista una legislación para las emisoras escolares y una reforma más favorable para la radio comunitaria.

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