¿Hasta dónde la frivolidad pone a pensar al país?

10/07/2019 - 10:46

Arminio del Cristo.jpg

No sé si un aspirante a la alcaldía de cualquier ciudad en Colombia podría satanizarse por no saber el precio del pasaje intermunicipal, o por no conocer cuánto vale una bolsa de leche o el galón de gasolina.

La mayoría de programas que se hacen en la televisión colombiana le apuestan al juego mediático y no a la reflexión argumentada.

Saber si el candidato conoce los problemas estructurales de la ciudad queda en un segundo plano. Eso no tiene trascendencia, mucho menos se presta para ganar audiencia.

Caen en nimiedades. No se refleja un verdadero análisis político de lo que pasa en lo local. El show no se lo gana el político como tampoco la solidez del discurso, sino el presentador. El showman, con preguntas tendenciosas, o si no lo pone a cantar, a tocar guitarra o jugar a la veintiuna.

Con estos sofismas de distracción hacen creerle al televidente que el aspirante al cargo público es un verdadero líder, porque se hace partícipe de este espectáculo mediocre donde el intento de reflexionar se pierde, donde la pregunta contextualizada no existe por ningún lado. Lo presentan como un digno representante del pueblo. ¡Mucha burla!

Entre más circunloquios discursivo mucho mejor para el programa, esto hace parte de la cultura del espectáculo, donde el estímulo y lo sensacional van a ser determinante. " La exhibición se ha convertido en requisito indispensable para alcanzar el éxito y la fama. Hoy no puede pensarse en conseguir lo que se considera triunfo social sin una adecuada puesta en escena”. Si no apareces en televisión, no existes.  Joan Ferrés, Libro ‘Educar en la cultura del espectáculo’.  

¿Cuáles son los elementos pedagógicos, democráticos, culturales, que se aportan en este tipo de programas a una sociedad que ha crecido enredada por tantos eufemismos?

Esto será entretenimiento o una manera de pasarla bien sin ningún tipo de compromiso. Allí se busca rating, donde el espacio cuente con una verdadera parrilla publicitaria con resultados financieros.

La política hoy se hace desde ese artefacto llamado televisor. Donde el programa político del candidato no cuenta, mucho menos, el argumento político.

El aspirante al cargo público debe registrar bien, quedar bien maquillado, aprenderse el juego de las cámaras, donde la sonrisa, el peinado y el acto de fingir muestre la apariencia de un ciudadano feliz, comprometido con unos ciudadanos. ¡Esa es la manera de hacer política en Colombia!

"En la mayor parte de los sectores sociales se impone la estrategia de la pasarela, del escaparate. Todo ha de ser exhibido, convenientemente maquillado y vestido (o desvestido). Todo se torna virtual: existe para ser contemplado, para ser consumido. La cultura del espectáculo no comporta tanto que tengamos oportunidad de ver las cosas que existen o que suceden cuanto que las cosas existan o sucedan para que se puedan ver. La imagen como garantía, no ya del valor de una realidad, sino de su simple existencia: "Si apareces en la televisión, existes" (Humberto Eco).

El político, los partidos, la dirigencia en su totalidad no puede vivir sino está mostrándose a cada instante. Recurren a los nuevos medios para venderse, exhibirse.

Ponen a rodar la imagen, así su discurso no cuente con la fuerza suficiente para demostrar que es capaz de sacar adelante cada una de sus propuestas, sin caer en las falsas promesas.

"Hoy algunos parecen sentirse vivos tan sólo cuando están conectados al mundo de la imagen o cuando reproducen en su vida el estilo o la moda que les ha dictado la imagen". Joan Ferrés, Libro ‘Educar en la cultura del espectáculo’.  

A parte del matoneo que se le hizo a Claudia López, por confundirse con el precio del pasaje del TransMilenio, nos preguntamos, ¿Qué otro análisis se ha podido realizar con las propuestas políticas de los demás candidatos?

La sociedad capitalista está constituida por criaturas que han sido rediseñadas para vivir la vida como una representación de sí misma.

"Toda la vida de las sociedades donde rigen las condiciones modernas de producción se manifiesta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que antes se vivía directamente, se aleja ahora en una representación" (G. Debord, 1995). Basta pensar en el mundo de la moda o en el de la política.

La política en Colombia se hace así. Un show mediático, donde no valen las ideas ni los programas de gobierno, solo valen las diatribas, las mentiras, engaños, amenazas. 

No sé hasta dónde 'Yo, José Gabriel', 'Voz Populi' son espacios para mostrar otras maneras de entender la cultura desde otras miradas más reflexivas.

No necesitamos componedores, ni comediantes, presentadores que rayen con la banalidad hasta decir no más. Ese tipo de programas desvirtúan el periodismo con ética.

Jaime Garzón nos dejó muchos aportes para un periodismo alternativo, reinventándose como comediante, propuso un accionar literario, poético, político, cultural donde el país se reconociera.

Hasta los periodistas caen en este juego perverso. Creen que pueden juzgar, judicializar, condenar, pero esos mismos no se detienen en el argumento, mucho menos en la intertextualidad.

Se creen los dueños de la opinión pública, como también las vedettes, padres del Twitter, la posverdad y los grandes representantes del poder neoliberal.

___________________________________________________________________________________________

 

Este es un espacio de opinión que trata diversas temáticas. Las expresiones de los autores  son responsabilidad exclusiva de estos; los espacios destinados a este fin por LAUD 90.4 FM ESTÉREO no reflejan la opinión o posición de la emisora.

Share this