¿En qué país vivimos y para dónde vamos?

02/04/2019 - 10:00

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El país tiene muchos asuntos pendientes que no ha resuelto hasta la fecha y se vuelven más espinosos con el transcurrir de los días, no sólo para el gobierno de turno, sino para toda la sociedad civil. 

Entre los temas que se puede mencionar encontramos  el 'Fondo de Tierras', 'Reforma Agraria Integral', la derecha del país le sigue apostando a la guerra después del atentado a la Escuela General Santander, el asesinato de líderes sociales, el caso de Odebrecht, corrupción y reforma educativa. 

Los fallos de la justicia siguen causando asombro por la forma como se fallan, el caso Santrich, y para terminar de cuadrar el libreto nacional el embrollo internacional de Venezuela, donde Colombia busca llevarse todos los vítores.

Esto último no es un tema de menor cuantía, sino todo lo contrario,  están de por medio unos acuerdos firmados con el gobierno anterior sobre el proceso de paz con el ELN y cobijados por unos protocolos internacionales que se quieren desconocer, como si estos se acordaron y se firmaron por acto de magia.

El análisis que reporta la Revista Semana en la edición número 1917, es más que pertinente, para el análisis de esta situación cuando plantea que: "desconocer los protocolos tendrá un alto costo para la credibilidad del país, sus relaciones internacionales, y la posibilidad de consolidar la paz mediante mecanismos políticos. La sola sospecha de que el Estado colombiano propicia diálogo como instrumento para derrotarlos y no para negociar- lo que en derecha se llama perfidia-tiene un alto costo para la imagen internacional del país".

El tema sobre la ‘Reforma agraria integral’ y el 'Fondo de Tierras' es un tema prácticamente nulo hasta el día de hoy, poco son los avances. Esto se empezó a negociar desde las negociación de La Habana, pero ha sido un problema más que histórico en Colombia, desde la 'Revolución en Marcha', pasando por la reforma agraria de lleras Restrepo, la lucha del movimiento campesino, agrupado en la ANUC, línea Sincelejo, que logró pequeñas recuperaciones de tierra que fueron perseguidas y reprimidas por el estado.

Una deuda histórica con los desposeído de este país: tal y cual como sucede con la educación pública que tiene un déficit de más de 20 años, y solo se le tiran pañitos de agua tibia para calmar el malestar que aqueja a nuestra  educación. 

Para esto no hay voluntad política, como tampoco la hay para la reforma a la justicia, acabar con la corrupción, la que se votó y contó con una votación histórica para la democracia del país. Tampoco se han dado la pela para que los señores congresistas se rebajen el sueldo y faltarían por señalar otros hechos que ponen en riesgo la institucionalidad del país.

¿Por qué no ha renunciado el señor Fiscal General de la Nación? si hay elementos probatorios que él conoce y que actuó como personaje activo en el negocio que realizó la entidad financiera del magnate Luis Carlos Sarmiento Angulo, asesoró, orientó, sugirió, dio ideas, fue creativo y se benefició del negocio. 

¿Por qué no renuncia como lo hizo el fiscal de Perú? y deja de posar como el icono de la transparencia, la ética y la moral. El país sabe que su comportamiento deja mucho que pensar, tal como lo presenció en el debate serio, responsable y lleno de argumentos que le hicieran los senadores Gustavo Petro y Jorge Enrique Robledo.

Ahora se ha vuelto el funcionario que persigue  la corrupción, el crimen y el terrorismo y en menos de 24 horas se supo quiénes eran los actores del atentado. Persigue por todo el país a los defraudadores de la salud.  Ruedas de prensa y declaraciones cargadas del show mediático y del espectáculo farandulero. 

No quisiera pensar en lo mismo de siempre: que son cortinas de humo y llegar más allá.  Este no es un funcionario cualquiera. Está revestido de un poder que buscó por todos los medios y lo logró con la anuencia de politiqueros y funcionarios corruptos enquistados en la ramas del poder y demás instituciones colombianas que en algo se iban a beneficiar con su llegada al organismo que imparte justicia.

Uno se pregunta ¿por qué el señor Santos no impidió su llegada si estaba impedido para ejercer el cargo? ¿Cuál fue el papel del Congreso, la Procuraduría, Corte Suprema de Justicia, partidos políticos y demás organismos que velan por la transparencia y la ética de este país?, incluyendo los medios de información que hoy se han convertido en acólitos y genuflexos de este gobierno.

Ahora se espera que su cacareada gobernabilidad tenga resultados positivos después del fracaso estruendoso recibido en el periodo legislativo del 2018. A partir del 5 de febrero del 2019 se reunirá con los partidos por separados para dialogar y negociar sus propuestas políticas, allí estarán el Centro Democrático, los conservadores, el partido de la U, Cambio Radical y el partido liberal. Aquí se juega si se quiere su última partida de póquer y sino le resulta a pensar en otras salidas. 

No creo que la arremetida contra el ELN, acabando el proceso de paz, ofreciendo millonarias recompensas, desconociendo los protocolos internacionales y aliarse con la ultraderecha latinoamericana, incluyendo al neofascista, Donald Trump, para sacar a Nicolás Maduro del poder, le vaya a dar réditos para decir que está gobernando con una nueva agenda y esté ejerciendo un nuevo liderazgo. 

Lo dudo, sigue siendo un presidente que obedece órdenes y gobierna no con la racionalidad sino el sentimiento: porque este país en más cardiaco que racional.

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Este es un espacio de opinión que trata diversas temáticas. Las expresiones de los autores  son responsabilidad exclusiva de estos; los espacios destinados a este fin por LAUD 90.4 FM ESTÉREO no reflejan la opinión o posición de la emisora.

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