¿Cuál es el papel que cumplen las encuestas en la democracia colombiana?

02/26/2018 - 09:59

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El país de los carteles,  la corrupción, la impunidad, el despojo, la mentira. Donde los líderes sociales son asesinados a diario y las instituciones atraviesan una dura crisis. El país del diagnóstico y las encuestas. Los puentes se derrumban por acto de magia y los protagonistas son los dueños del capital financiero y transnacional. Colombia espera que la sanción a estos responsables se haga pronto y paguen por las daños causados a nuestra economía.

En este país se encuesta a la población para que digan por quién votar en las próximas elecciones para presidencia y se llenan de requisitos con fichas técnicas, para de esta manera defender desde su metodología el procedimiento empleado, avalando  un trabajo de campo trazado desde la variable de la cientificidad.

De igual forma, encuestas para elegir los mejores alcaldes, gobernadores, concejales, empresarios, diputados y pare de contar.

Ahora aparece una nueva enfermedad: la encuestitis la que le produce a los partidos y candidatos el estrés, angustia, duda. Y pone a pensar a muchos colombianos. Se recurre a todo tipo de artimañas  que no solo producen desaciertos en una población que empieza a tener dudas  y a formarse grandes interrogantes.

Esta última encuesta realizada a los académicos por la doble W y Datexco, no solo deja elementos para preguntar y contra-preguntar sino que es un punto bien serio  para complejizar desde esa misma academia y poder  reflexionar sobre su papel en esta sociedad.

Un top de los mejores candidatos al Senado: donde participaron la W y Datexco. El representante de esta empresa explicó en la W  "que cada uno de los profesores que fueron entrevistados dieron una lista de políticos que consideraban buenos".

Esa escogencia de los mejores candidatos al senado dejó un trago amargo. ¿Qué tipo de selección conformaron los decanos, vicedecanos y docentes en esa muestra de 63 universidades? Sí, esa es nuestra academia. Es la que está formando ciudadanos críticos en este país. Esa misma me pone a dudar y a pensar.

Es la misma que escoge a estos dignos representantes, en la que  muchos de ellos están implicados en procesos judiciales y han tenido que pasar por la justicia. Esto me  lleva a la conclusión que entre nuestros decanos, vicerrectores, profesores, licenciados, doctores, maestrantes y profesores de primaria también existe una población que no sólo defiende  la llamada izquierda sino que hay muchos simpatizantes del para-militarismo de la derecha ultra-conservadora y admiran a los fundamentalistas de la guerra.

Añoran a los militaristas que le dan viva al golpe de estado y admiran a los enmascarados que  desaparecen y apoyan la limpieza social. Hay aliados de la corrupción, defensores de los carteles, aman y defienden la burocracia. Muchos de ellos han llegados no por la meritocracia  sino por sus cercanías al poder.

Entonces no se les haga  extraño que el país tenga académicos que son  defensores de los paracos e idolatren al defensor de las convivir, el que chuza, intercepta llamadas, llamado a declarar en los estrados judiciales y conocedor de los falsos positivos. ¿Se asombran porque el país tenga  académicos democráticos?  ¿Este es el verdadero juego de nuestra democracia en Colombia? Creo que hemos perdidos la capacidad de asombro y la reflexión en este país.

Universidades públicas y privadas eso está bien. Ellos escogieron de esos ‘carteles políticos’, según su libre pensamiento, los que deben llegar y son los más aptos para representarnos en el seno de la corrupción, el  Congreso de la República. ¿Será que tuvieron el tiempo suficiente para leer las propuestas y sus programas políticos?.

La invitación que hago es que se detengan y miren con lupa y empleen el oficio del relojero. Observen y ausculten a cada uno de los 'dignos' senadores relacionados y propuestos por nuestro universo académico. Polo Democrático, Centro Democrático, Decentes, Liberal,  Verde,  Mira, Cambio Radical, Partido Conservador, Farc, Partido de la U, Asi. Parto del supuesto que más de uno tienen su rabito de paja y no pueden acercarse a la candela.

Lo que también me produce por estos días angustia existencial es la preferencia de ciertos medios de información con el candidato Gustavo Petro. Nunca había observado tanta alharaca con un representante de la izquierda. Siempre que sale liderando las encuestas lo convierten en el show man de la política, lo ponen en la segunda vuelta y que estará disputando la Presidencia de la República.

Esos mismo representante del capital financiero y voceros del capital privado fueron los que lo persiguieron y marcartizaron cuando fue alcalde de Bogotá. Esos cantos de sirenas me producen miedo y desconcierto: todavía más cuando escucho a ciertos directores de programas y noticieros alabándolo y dándole palo.

No será una estrategia mediática para elevarlo hasta cierto punto  y después darle la estocada final. Dudo de estos medios, de las encuestas que han fallado en más de una ocasión y no me dan ningún tipo de certezas, menos los directores de noticias de radio, televisión, prensa y revistas.

Y quiero concluir con una apuesta teórica que nos hace la maestra Ana María Miralles, en su Libro, Titulado, 'Periodismo, opinión pública y agenda ciudadana', donde nos plantea: "si el sistema democrático debe respeto a la opinión pública y si ella expresa a través de los sondeos, entonces, entonces hay que gobernar teniendo en cuenta las encuestas. Esta interpretación muestra la falacia del esquema por cuanto es más una estrategia simbólica, cuya clave reside en el mensaje de que estamos en una democracia porque hacemos sondeos sobre muchos temas...

Las sospechas que pesan sobre los sondeos son muchos. Entre ellas, la principal es que realmente no recogen opiniones sino respuestas a las preguntas  formuladas por los encuestadores. Existen muchas dudas sobre la construcción de las preguntas, posibilidades de manipulación del cuestionario y de la interpretación de las respuestas. Como situación creada artificialmente, los sondeos evidencian debilidades desde su concepción, ejecución e interpretación de acuerdo con las categorías levantadas por los investigadores...".

Que este país no piense por las encuestas ni decida por las mismas. Que este país decida por el voto de opinión el cual está muy lejos de realizarse en todo el país. Que no sea el factor encuestador el que ponga a pensar a Colombia. El país no puede depender de encuestas.

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